jueves, 25 de junio de 2009

La felicidad

Releyendo la bitácora veo que predomina lo negativo, lo quejoso... Y, desde luego, no todo es así, al menos para nuestro hijo. Hay algunas cosas que para él suponen la felicidad completa, momentos en los que está tan contento que empieza a hacer unos gestos que no gustan nada a una de sus psicólogas, que según ella hay que erradicar... Pero son gestos que sin duda denotan que está feliz, que está disfrutando o va a disfrutar ante algo.

Uno de esos "algos", que ya he mencionado por aquí, es la casa que sus abuelos tienen en un pueblo de Madrid. Sólo el hecho de saber que va a ir allí supone para él un gozo idescriptible. Tanto que hemos de evitar decírselo con demasiada antelación para que no se pase nervioso toda la semana pensando que al llegar el sábado va a ir allí.

Y el caso es que luego allí no hace nada especial... Nosotros preferimos que la piscina esté ya limpia porque se puede pasar en ella todo el día y así no andará buscando telarañas, subiendo y bajando escaleras o abriendo y cerrando puertas. Porque tampoco "juega a la Nintendo con su primo en la 'casa de abajo'" como dice siempre...

Al igual que siempre dice, una vez llegado el buen tiempo, "en julio vamos a ir allí", "en julio voy a dormir con mis primos en la 'casa de abajo'" (el chalé tiene dos pisos) y demás...

Su segunda gran felicidad es bajar a la piscina de nuestra casa. Todo el día se pasa pensando en ello. Hasta sus momentos de mal humor se disipan cuando empiezo a sacar los bártulos que le indican que ya vamos para allá. Y, como en el caso anterior, no hace nada especial, es más, muchas veces tengo que estar pendiente para que no se quede mirando las bocas que llevan el agua a la depuradora, donde hay unas compuertas que le fascinan... Aunque siempre estoy pendiente de otros niños, por lo que puedan hacer o decir cuando le vean con sus manías, sus rarezas y sus extrañas expresiones...

1 comentario:

Inma dijo...

Como ves sigo leyendo un poquito más... hay que ver las manías que tiene cada uno... Al mío le da por quitarle a todas las ceras que tienen papel, el papel, con el trabajo que cuesta quitarlo. Sabe que no está bien y a veces no se lo permito y pasa pero otras lo dejo ya porque me tiene agotada... Igual que eso, pues le encanta guardar cositas que va recogiendo en cajitas, lo que sea... y a veces como no te des cuenta te cuesta un trabajo encontrar ciertas cosas... Al mío le encantan las Iglesias, como vea una abierta el pobre se pone fatal porque quiere entrar en ella... En fin... son tonterías, porque como te decía esta mañana, lo del mío se suele solucionar rápidamente, es muy muy leve, pero cuando se pone tontorrón, uf!!! qué trabajo cuesta!!! Ánimo!!!