viernes, 7 de marzo de 2008

Más del colegio

Uno de los temores más grandes que como padre tengo es que señalen a mi hijo. Yo entiendo que es peculiar, pero no es un bicho raro. Los colegios pueden ser hoy en día (como también lo eran antes) un foco de crueldad, donde si eres gordo, tienes gafas o eres de otra raza a veces se pueden burlar de ti (esto en el mejor de los casos). Nuestro hijo tiene ciertos comportamientos que a cualquiera le pueden llamar la atención, como puede ser su forma de hablar o sus obsesiones con cosas que a la mayoría le parecen extrañas.

Pero lo cierto es que en el colegio apenas hemos tenido incidentes. Cierta vez escuché a otro niño, bastante más mayor, burlarse de la forma que mi hijo tiene de decir "la puerrrrrta", que se debe de haber hecho famosa en el patio de recreo, pero poco más. Sí que sé, porque me lo han contado sus profesoras, que en ocasiones, y a causa de su manía por cerrar las puertas de los cuartos de baño, ha tenido algún choque con niños más mayores, que no comprenden por qué un mocoso de segundo les tiene que regañar por no cerrar bien, y también con otro, de su propio curso pero de un grupo diferente, que por hacer una gracia le dejó encerrado en el baño, con el consiguiente ataque de nervios que tardó un poco en aplacarse aunque asustó bastante a su profesora habitual. A pesar de esto, el balance es muy bueno. Sus compañeros de clase le tienen muy arropado (hecho por el que no me gustaría que le hiciesen repetir ningún curso), él está muy acostumbrado a ellos (a pesar de lo poco que interactúa) y, lo que tal vez sea más importante, ellos están acostumbrados a él.

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