jueves, 15 de abril de 2010

Medicación y subjetividad

Finalmente, tras varias semanas de medicación y sin haber notado mejoría (pero tampoco efectos secundarios, menos mal), el médico decidió retirar el tratamiento con atomoxetina. Al hacerlo, no notamos nada especial... Sin embargo, desde el colegio dieron una especie de voz de alarma porque nos vinieron a decir que de repente parecía haber retrocedido, que volvía a hacer determinadas cosas que ya hacía tiempo que había abandonado, etc. ¡Vaya plancha! La reacción fue, como es lógico, comunicárselo al médico para que lo supiera pero...

Aconsejados por las psicólogas, dijimos al colegio que nos pusieran por escrito esas impresiones para que así no se diese el efecto "teléfono estropeado" a la hora de decírselo al neuropediatra. Es cierto que no es lo mismo comunicar de palabra lo observado que escribirlo. Eso nos obliga a un ejercicio intelectual que probablemente elimine ciertos condicionantes que nos llevarían a poner demasiada subjetividad a la hora de describir los problemas. No sé si será así o no, pero el caso es que ahora parece que nuevamente hemos vuelto por la senda digamos "correcta". Falsa alarma, pues.

Otra cosa es que ya nos estén empezando a preparar para indicarnos que cuando llegue la ESO (queda aún mucho) tal vez sería conveniente un "cambio de aires" hacia un centro de nuestra misma ciudad que está especializado en la inserción de alumnos con TGD. Ya veremos.

2 comentarios:

lalo dijo...

excelente, le voy adelantando que lo apoyen pues en la adolescencia es donde de verdad le va a ir mal si esta solo y sera el blanco de burlas
depresion vendra tambien

...experiencia

lalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.