jueves, 15 de enero de 2009

Manías y arañas

Tengo aracnofobia. No lo puedo evitar, es ver una araña y salirme carne de gallina; como además sea un poco grande, lo que hago es salir corriendo. Mi curiosidad me llevó tiempo ha por esa Internet de Dios a buscar información sobre el asunto y vi que existe una técnica que consiste en ir acercándose poco a poco al bicho, día a día, hasta que llegue un momento en que casi lo toques. De esa manera, presuntamente, se elimina la fobia.

Nuestro hijo tiene muchas obsesiones y manías, algo bastante típico en el síndrome de Asperger. Muchas tienen pocos "efectos colaterales", pero hay algunas que le hacen perder el control. La más evidente es algo tan simple como poner en el equipo de música de casa cierto disco de "Los Lunnis". Sólo en el equipo de música, porque por ejemplo lo mismo visto en DVD sí lo tolera. Yo especulo con que la causa puede ser que durante el verano pusimos muchas veces ese disco en el coche los fines de semana que íbamos a una casa que tienen sus abuelos maternos en un pueblo madrileño, un lugar que para él es idílico por razones buenas (piscina, pinares, aire puro, libertad de movimientos) y no tan buenas (puertas varias, telarañas, etc.) y del que muchas veces se va llorando como una Magdalena porque no quiere marcharse. Tal vez él asoció ese disco en concreto con el acto de ir a esa casa y el escucharlo en otro contexto trastoca sus esquemas. El problema es que la reacción llega a ser muy violenta, con una rabieta desproporcionada, que llega a la pelea física, a la verdadera ira. Algo que a mí me parece evitable simplemente poniendo cualquiera de los otros 2.700 discos que hay en casa.

Sin embargo su psicóloga piensa que es algo que hay que atajar como sea. Yo no soy quien para llevarle la contraria, aunque pienso que para una cosa de tan poca importancia no merece la pena el berrinche. Ahora bien, en lo que he de darle la razón es que la cosa podría ser problemática si la actitud se extiende a otros aspectos de importancia mayor que poner un disco en un aparato de música. El caso es que, y así enlazo con el primer párrafo de este mensaje, el método que hemos de utilizar para eliminar el problema es semejante al que se emplea para atajar la aracnofobia...

¡Horror!