martes, 16 de diciembre de 2008

martes, 2 de diciembre de 2008

¿Inteligencia excesiva o invalidez social?

Mi mujer acaba de terminar de leer una novela que, al parecer, se ha hecho famosa, Los hombres que no amaban a las mujeres. Resulta de una de sus protagonistas, una "hacker" que es inteligentísima, la clave de la resolución del misterio, pero a la vez misántropa y extraña, tiene síndrome de Asperger. Otra piedra más para ese falso edificio que desde algunos medios se está construyendo sobre este problema y que hace que muchos lo contemplen más como un conjunto de rarezas y excentricidades que como una verdadera invalidez (lo siento, odio la llamada "corrección política" y me gusta llamar las cosas por su nombre).

Y es que la imagen que se está dando, al meter en las filas del Asperger a personajes como Einstein, Bill Gates y demás es que quienes lo padecen son personas inteligentísimas, que no tendrán ni un solo problema para triunfar en la vida y que sólo son un poco raritos, excesivamente tímidos, torpes para las relaciones sociales...

Esto puede parecer una tontería, pero supongo que no pensarán lo mismo las asociaciones que hace un tiempo (lamento no tener la cita a mano) se quejaron en la prensa precisamente porque a causa de esta falsa imagen el síndrome de Asperger se estaba quedando fuera de la Ley de Dependencia, que quienes lo padecen en realidad no necesitan ayuda.

Si estos periodistas o escritores que creen que todos los que padecen síndrome de Asperger son unos genios en potencia o pueden acabar estando entre los personajes más ricos del mundo porque tarde o temprano darán con el invento ideal supiesen que, por ejemplo, mi hijo no sabe enjuagarse o escupir, que le cuesta horrores utilizar decentemente las manos, que apenas es capaz de contar lo que le ha sucedido en el colegio o en cualquier otro lugar, que cuando consigues tener una conversación es habitual que se interrumpa con una de sus obsesiones-manías totalmente fuera de contexto, que le puedan engañar como a un chino por carecer absolutamente de picardía, que tenga reacciones exageradas ante estímulos que a los demás no nos dirían nada, que le cueste muchísimo fijar la atención en algo porque absolutamente todo lo que le rodea le llama la atención y es incapaz de discriminar el estímulo principal... Si supiesen todas estas cosas tal vez no considerarían que tener síndrome de Asperger es casi una "bendición".