sábado, 12 de abril de 2008

"Papá, ¿para qué sirven las flores?"

Es una pregunta típica. Una pregunta que no podemos responder, porque las técnicas de modificación de conducta así lo indican. Cuando no se quiere que un niño haga algo que llame la atención de los padres, lo que se debe hacer es obviarlo para que no se repita. Pero es duro. A veces mi hijo me sujeta la cara para que le haga caso, pero debo mirar hacia otro lado. Repito: es duro. Cuando mi hijo repite alguna de las frases que entran dentro de sus obsesiones, de sus manía, es necesario no hacerle ni caso. ¡Qué pena!

Qué pena, pero es necesario. Las técnicas de modificación de conducta, por muy duras que sean, son eficaces. Aunque sean duras de trabajar. Aunque uno tenga que no hacer ni caso a su hijo. Aunque uno tenga que mirar para otro lado cuando su hijo le mira a los ojos y le dice una frase estereotipada, incluso colocándonos la cara para que le miremos.